Opinión

Opinión: el “principio” de la riqueza en la derecha salvadoreña

La voracidad de la derecha salvadoreña no conoce límites. Su acumulación de riqueza, su consumo exorbitante y su bienestar fuera de toda proporción no pueden ni deben cuestionarse por nadie. La explotación laboral, desde la visión de un enriquecimiento ilimitado que por derecho le corresponde, debe seguir siendo la regla de oro del quehacer empresarial, y cualquier intento por frenarla genera amenazas, chantajes y presiones en contra de la sociedad.

Opinión: La otra cara de la moneda

Antonio es un hombre al que conocí hace ya algunos años y al que puedo definir como humilde; es decir, alguien con la virtud de conocer sus propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con ese conocimiento; eso lo hizo grande.

Opinión: se impuso la justicia

En la ruta del desarrollo, la mejor política de prevención ante el fenómeno de violencia que vive el país es la generación de condiciones de vida dignas para la población, siendo las políticas de salario y de ingreso factores decisivos para la superación de la extrema pobreza.

Opinión: Hay crecimiento de nuestra economía

Nuestro país tiene enormes retos y de la correcta comprensión de los mismos, dependerá la oportunidad que nos demos para continuar el largo y persistente camino de aproximación a la unidad nacional.

Opinión: Redes de corrupción políticas y empresariales

En las cuatro gestiones de ARENA la corrupción fue extraordinaria, y si se mira hacia atrás –por ejemplo, en la gestión del PDC— la situación no fue mejor: fue célebre el político democristiano que públicamente afirmó haber robado, pero no matado. ¿Y en los gobiernos militares? Pues igual. Y no sólo por la ausencia de controles mínimos que impidieran el uso indiscriminado de los recursos públicos para beneficio privado, sino por la imposibilidad de criticar esos malos manejos que, por cierto, a todo el mundo le parecían lo más normal del mundo.

Opinión: Adiós a Fidel Castro (1926-2016)

Su larga vida es nada más una de las señales de la fibra de la que estaba hecho: tenía una potencia física extraordinaria. Era grande de estatura –un poco más de un metro noventa—, incansable para el trabajo, incansable para hablar… Siempre activo, doblegando a quienes lo rodeaban en energías y desvelos. La desmesura estaba en cada una de sus células y en su barba. También en sus proyectos y sueños: quería algo grande no sólo para Cuba, sino para América Latina.

Opinión: Fidel: un hombre, un pueblo, una historia

Tuve el honor de conocer personalmente al Comandante Fidel en una primera y larga reunión en la madrugada de una noche de octubre de 1980, yo había cumplido 21 años, recién había salido de mi formación militar como oficial.

Opinión: Cooperación para el desarrollo

Hoy, a veinticinco años de construcción democrática, conviene analizar las nuevas condiciones, espacios, retos y tendencias de la cooperación internacional, para proyectar nuestro rumbo.

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