Diálogo en La Palma: la moneda que inició la paz (Entrega final)

Por César Villalona | 23 de enero de 2013

El proceso de diálogo que derivó en los Acuerdos de Paz de Chapultepec, México en 1992 fue una iniciativa que propuso, maduró y concluyó la izquierda salvadoreña. De parte del Ejército y la derecha el diálogo siempre fue una traición a sus ideales, principios y objetivos.

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[caption id="attachment_14541" align="aligncenter" width="704"] Delegación del FMLN-FDR, dando a conocer los acuerdos en el Diálogo de La Palma. Foto: Cortesía

Hubo tregua en la zona porque el gobierno no aceptó  hacerla a nivel nacional. Algunas escaramuzas fueron publicadas en los periódicos, llamó la atención la del actual diputado Sigifredo Ochoa Pérez, entonces Coronel en Chalatenango.

Eduardo Sancho cuenta que “Ochoa estaba destacado en el Paraíso, y aunque ya se había anunciado una tregua en la zona, subió al Izotalillo a emboscar a la guerrilla. Los mediadores le pidieron a Duarte que le mandara a decir al señor que se bajara, pero él era de los que se negaba al diálogo”.

La delegación del FDR, llegó el domingo 13 de octubre alrededor del mediodía al aeropuerto de Ilopango. “Llegamos y nos montaron en carros y aquello era una locura porque los periodistas se metían para fotografiarlo a uno dentro del carro, casi chocaban”, comenta Zamora. Llegaron a La Palma por la tarde y la concentración sería en Miramundo.

Cuando iban subiendo hacia El Pital, cuenta Zamora, que al final de una cuesta aparecieron un montón de militares que les dieron un gran susto porque no se reconocían en la oscuridad. ”Pensamos que nos iban a matar, pero alguien dijo: Son de la guerrilla. Era la Lorena (Peña) con un ramo de flores. No se pudo tomar fotos, pero era una cosa tan surrealista que tenés a la comandante con el montón de guerrilleros que paran la caravana. Todos bien vestidos, a saber a quiénes les fueron a robar los uniformes porque bien bonitos se veían, y ella ahí parada con el ramo de flores para la delegación que llegaba, muy lindo el gesto”, comenta Zamora.

En el pueblo el ambiente parecía de fiesta patronal. Lucio Rivera cuenta que para animar a la población, se llevó  a la Banda Tepehuani que andaba de gira por distintos campamentos guerrilleros para hacer su fiesta paralela, ya que el Alcalde de La Palma había organizado una pero sólo para unos cuantos y mandó a apagar las luces a las 8 de la noche.

Algunas madres de desaparecidos aprovecharon para entregar cartas y fotos a los de la banda preguntando por sus hijos en los campamentos, otra señora les puso un collar para que les protegiera la vida y otros les entregaban dinero para contribuir a la causa guerrillera. Al final del concierto, algunos extranjeros les invitaron a comer y a cervezas para aplacar el frío de la montaña.

Por la mañana, la delegación conjunta del FMLN-FDR, bajó hasta La Palma, donde los esperaban los obispos de la Conferencia Episcopal, quienes los acompañaron hasta el interior de la iglesia. Monseñor Rivera Damas fue el moderador y Monseñor Goyo Rosa fue el secretario.

[caption id="attachment_14542" align="alignright" width="442"] Delegación del Gobierno de Duarte junto a miembros de la iglesia Católica que fueron los mediadores. Foto: Cortesía

La delegación del gobierno, recuerda Rubén, estaba conformada por Fito Rey Prendes, Abraham (Rodríguez), el Ministro de Relaciones Exteriores, Duarte, el “Chachi” Guerrero, el Ministro del Interior y Eugenio Vides Casanova, Ministro de Defensa.

Empezó la reunión y los pusieron uno frente a otro, Rey Prendes que era un provocador dice: “Caramba, cómo son las cosas de la vida, aquí la guerrilla de espaldas a Dios”, porque estaban de espaldas al altar mayor. Y Zamora le responde: “Sí  claro, pero eso no importa porque Dios está en todas partes, lo que sí importa es que ustedes están de espaldas al pueblo y no están en todas partes, porque el pueblo estaba afuera de la iglesia, verdad”.

Al Ministro de Defensa no le hizo gracia, pero vino Duarte y le entregó a la guerrilla una copia de la Constitución que acaban de aprobar.

Al principio fue tenso, pero en el almuerzo se distensionó la conversación y se llegó a la conclusión de que no se podía sacar nada en concreto y lo que había que hacer era buscar la continuidad del diálogo, eso era lo que nosotros buscábamos y el gobierno estuvo de acuerdo.

Los comandantes no sabían lo que les iban a pedir y desarmarse era totalmente innegociable. Se empezó a redactar el comunicado final y se armó la gran discusión sobre qué era lo más adecuado poner: solución político negociada o únicamente diálogo, como proponía el gobierno.

Al final Eugenio Vides dijo: “yo vengo aquí como Ministro de Defensa del gobierno del Presidente Duarte, pero yo represento a la Fuerza Armada. Me estoy jugando la cabeza y probablemente la del Presidente estando aquí hablando con ustedes, ustedes saben lo que es la Fuerza Armada. Si aparece la palabra negociación yo no garantizo mi cabeza ni la del Presidente y se acabó todo”.

Uno de los comandantes propuso entonces hablar de “diálogo-negociación” para explicar que la palabra diálogo era la del gobierno y negociación la de la guerrilla, y esa fue la fórmula, así se presentó  en el comunicado.

Rubén Zamora recuerda que una vez terminada la discusión, vio a Duarte ensimismado en una escalera de la iglesia, se acerca y le dice: “¿Estás bien preocupado verdad?” Y le responde: “Sí, porque no sé cuál va a ser la reacción de Estados Unidos, ni de la Fuerza Armada, y me preocupa más la Fuerza Armada”. Ahí le contó lo del discurso, que ni siquiera había querido recibir al embajador porque sabía que le iba a poner los pies encima.

La multitud que había estado expectante desde el día anterior al salir las delegaciones aplaudieron a los bandos pero Zamora y Sancho coinciden en que como el FMLN había metido un montón de gente –un batallón de 500- sentían que les aplaudían con más ganas a ellos.

Cuando salen los del gobierno declaran: “Proponemos al Frente que se incorpore al proceso democratizador, se desarmen, se integren y se disuelvan”. Sancho era el jefe de delegación y lanzó  la frase: “Vamos ganando la paz”.

“No íbamos a salir a decir seguirá la guerra y nosotros jamás nos rendiremos, éramos políticos, por eso salí a decir eso, la idea era que la gente entendiera que estábamos en guerra para ir a la paz”, comenta Sancho.

“Duarte intuyó que tenía que hacer el diálogo, pero no estructuró que se le iba a venir el mundo de los poderosos encima y que no tenía cómo enfrentarlo, no preparó a la Democracia Cristiana para echar a su gente a las calles y defender su decisión, eso fue lo que le pasó al gobierno, se quedó solo”, concluye Zamora.

Para Lucio Rivera “el valor que tiene la reunión es que fue el primer encuentro entre las partes en conflicto, pero para el Frente fue motivante presenciar el apoyo de amplios sectores de la población”.

Según recuerda los sindicatos, cooperativas, organizaciones de madres de desaparecidos, movimientos religiosos promovieron excursiones. El pueblo estaba atestado de gente y esa imagen fue un impacto mediático a nivel nacional e internacional.

En la segunda reunión de Ayagualo, recuerda el ahora embajador que a la entrada del pasillo, se le acercó un miembro de la delegación del Gobierno y le dijo: “Rubén ustedes traen algo, les dije que sí y me respondió, gracias a Dios, porque nosotros no traemos nada, ya nos han arrinconado”.

Consulte la primera y segunda parte de la serie.

[caption id="attachment_14543" align="aligncenter" width="600"] Portada EDH, martes 16 de octubre de 1984.



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