¿Fijar un salario máximo para los ejecutivos?

12 de marzo de 2013

Suiza ha votado en un referéndum a favor de que los accionistas de las empresas fijen el salario máximo y las indemnizaciones que cobrarán los ejecutivos. La medida pretende acabar con los recientes escándalos por los millones de dólares que se adjudicaban a sí mismos los altos cargos.

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[caption id="attachment_17836" align="aligncenter" width="595"] Daniel Vasella acordó cobrar unos $70 millones por abandonar la farmacéutica Novartis. En un referéndum, Suiza votó a favor de prohibir este tipo de "indemnizaciones" para los ejecutivos. (Foto: Remy Steinegger/Wikipedia)

Muchos países, El Salvador entre ellos, determinan el salario mínimo que sus habitantes han de cobrar. Menos frecuente es que los ciudadanos puedan votar para poner límite a los beneficios máximos que perciben los ejecutivos del país. Esto fue lo que ocurrió en Suiza unos días atrás.

Alrededor de 1.7 millones de personas (67.9% de los votos, según datos de la agencia de noticias EFE) decidieron mediante referéndum que serán los accionistas de una empresa quienes fijen el salario y las indemnizaciones que los altos cargos pueden cobrar.

La norma prohibirá que, al abandonar una corporación, los miembros directivos reciban remuneraciones adelantadas u otros tipos de “indemnizaciones” y entrará en vigor en un año. La medida afectará a empresas suizas con forma jurídica de sociedad anónima, independientemente de dónde coticen en bolsa, informó el diario español Público.

Esto evitaría, por ejemplo, casos como el del suizo Daniel Vasella, que se llevará unos 60 millones de euros en concepto de indemnización cuando se marche el próximo agosto de la dirección de Novartis, una de las empresas farmacéuticas más grandes del mundo.

No deja de ser curioso que precisamente esta decisión de poner esos techos se haya adoptado en el que está considerado como uno de los principales paraísos fiscales europeos, donde empresarios y políticos de todo el mundo depositan sus ganancias, a menudo, con el fin de evadir impuestos en sus lugares de origen.

El debate sobre la iniciativa suiza se ha trasladado a otros países de una Europa que entrega miles de millones de dinero público a bancos cuya mala gestión agravó la actual crisis económica que vive el continente, en lo que distintos sectores de la población consideran como “deuda odiosa”.

El ejemplo suizo abre muchos interrogantes: si desde el Estado se impone un sueldo mínimo, ¿sería bueno establecer un salario máximo? ¿Debería aplicarse sólo al sector privado o también al público? ¿Cuándo unos ingresos se convierten en desproporcionados? ¿Es justo que una parte de la población obtenga ganancias ilimitadas cuando incumple con los derechos de sus empleados? ¿Se deben plantear estas cuestiones en un referéndum? ¿Debería El Salvador instaurar el referéndum como método de consulta ciudadana?

“Ciertamente si el sector privado no tuviese la opción de acogerse a una ley que le protege frente a las crisis, yo estaría de acuerdo en que no se limitase el sueldo. Pero como es el sector público el que asume sus costos, como ocurre cuando las aerolíneas tienen problemas económicos, por ejemplo, creo que sí debería existir un límite”, aseguró el sociólogo Héctor Rodríguez. “El sector público también tiene una disparidad de salarios. Pienso que la función pública debería tener un estándar de sueldos”, añadió.

Tradicionalmente, se ha señalado el alto nivel de desigualdad como uno de los principales males sociales del país. Medidas como el anunciado aumento de salario mínimo podrían ayudar a paliarlo, pero quizá haya sitio para nuevas propuestas. Fijar un sueldo máximo en lo privado y lo público podría ser una de ellas.



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