Temen daños a la salud por minería metálica

Por Redacción | 10 de abril de 2013

La semana pasada, la empresa Pacific Rim solicitaba 315 millones de dólares al Estado salvadoreño por no explotar la mina El Dorado en Cabañas. Habitantes de Morazán donde la minera exploró terrenos se muestran reacios a la implantación de la multinacional, porque consideran que la minería metálica perjudica al medio ambiente y la salud.

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[caption id="attachment_19301" align="aligncenter" width="600"] “La comunidad no quiere la minería”, asegura un antiguo trabajador de la mina en la zona. (Foto: Henry Flores)

La empresa canadiense Pacific Rim anunció la semana pasada que demandaría 315 millones de dólares al Estado salvadoreño por no haberle concedido los permisos de explotación de la mina El Dorado, en el municipio de Cabañas.

Transparencia Activa había hablado con habitantes de Sociedad, en el departamento de Morazán, donde la empresa exploró el terreno con el fin de explotar las minas de oro que aún quedan en la zona. En los últimos años, la población se ha manifestado mayoritariamente en contra de la llegada de la multinacional.

“Somos unos grandes opositores”, indica David Blanco, responsable de medio ambiente en la alcaldía de Sociedad. Asegura que están preocupados por un lugar llamado ‘La Joya’.

Omar Lazo, alcalde del municipio explica que “es una cordillera. Son 49 kilómetros cuadrados los que ellos han demarcado. Eso incluye como alrededor de unos siete cantones grandes” que llegan a Corinto desde la zona de San Sebastián. “Definitivamente, es una franja que aquellos querían trabajar”, señala en referencia a Pacific Rim.

Sin embargo, no es nueva la actividad minera en esos lares. “Sociedad siempre ha sido una zona de mineros. […] Es el lugar donde era el comercio del oro en este municipio”, informa el ingeniero Lazo.

“A Sociedad venían ya en las tardes a disfrutar los mineros y le pusieron Sociedad, porque se reunían todas esas familias por acá. Hubo una explotación acá hace quizá 30, 40 años. Ahí se paralizó. Hace poquito anduvo también la Pacific Rim. Ahí están las cuevas”, agrega.

Cerca de una de ellas, sentado en unas rocas, se encuentra José, de 65 años y antiguo trabajador en la mina dedicado ahora a la agricultura. “Día a día habíamos cinco en cada turno. Sacaba las piedritas, las machucaba, las molía. El polvito se saca”.

Recuerda que para cobrar el salario, “cada 15 días íbamos con una planilla”. Con la guerra, la empresa estadounidense que dirigía la explotación, se marchó. “Ya no hallaban adonde pararse, porque no encontraban bastante. Al principio, sí, porque hallaban todas las motas de oro”, dice, aunque apostilla también que “oro siempre queda”. Sobre la vuelta a la minería en la zona, asegura que “la comunidad ya no quiere. No quisieron más veneno, más enfermedad. Sí nos conviene así, ¿verdad?”, pregunta.

[caption id="attachment_19305" align="alignright" width="314"] Las minas de Sociedad se dejaron de explotar hace 30 años. En los últimos años, la empresa Pacific Rim exploró la zona. (Foto: Gloria Moronta)

David Blanco afirma haber asistido “muchas veces a varios eventos sobre la minería” y ser “conscientes que los daños [de la minería metálica] son bárbaros”.

Pone como ejemplo el caso de Santa Rosa de Lima, en el municipio de San Sebastián, Departamento de La Unión, donde el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) tuvo que actuar para combatir la presencia de mercurio y otros materiales contaminantes en el agua de los ríos.

Blanco recuerda que, de momento, “el agua de acá es buena porque viene de un nacimiento. No se bombea”. “Lo que pasa es que esta zona no ha sido tan explorada como la zona sur. La suroriente es la que ha sido más explotada y las quebradas que han sido más afectadas”, cuenta Omar Lazo.

“Por eso es que ya la vida acuática se la acabó toda. Allí ya no hay cangrejo, no hay pescado. Según las investigaciones que hemos tenido, han proliferado las enfermedades que se llaman de los riñones, insuficiencia renal. Se ha detectado que hay daños bien perceptibles en esa gente”, añade. “Cómo es posible que allá en Santa Rosa pase un río que sale de la mina San Sebastián y ni tan siquiera los cuches se bañan ahí”, remata Blanco.

Además de los posibles daños al medio ambiente y a la salud pública, las organizaciones civiles vienen protestando por ciertos acuerdos con estas grandes empresas mineras, pues consideran que pondrían en desventaja al Estado en caso de disputa.

A lo largo de este miércoles, la Mesa Nacional frente a la Minería Metálica presentará a la Asamblea Legislativa una pieza de correspondencia solicitando que no se ratifique el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, pues opinan que podrían repetirse demandas como la de Pacific Rim por $315 millones.

Independientemente de lo que decida el tribunal exterior que determinará si El Salvador ha de pagar a la empresa canadiense, la población está expresando su voluntad de que se revisen y adopten nuevas leyes sobre la minería, el agua y otros aspectos relacionados con el medio natural.

[caption id="attachment_19302" align="aligncenter" width="600"] En los últimos años la población de Sociedad se dedica a la agricultura y se opone a la actividad de grandes multinacionales que desean extraer oro. (Foto: Henry Flores)