UCA llama a los trabajadores a defender salario mínimo

Por Redacción | 09 de enero de 2017

La Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” en su más reciente artículo de opinión señala que el actual salario que tienen los trabajadores no alcanza a cubrir el costo real de la canasta básica, por lo que instó a los empleados del sector privado a defender el nuevo incremento salarial aprobado en el mes de diciembre. Además, exhortó a los empresarios y a las autoridades gubernamentales a poner en el centro de las discusiones el bienestar de los asalariados y sus familias.

Salario minimo eee

La Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) llamó a los trabajadores a defender el recién aprobado aumento al salario mínimo, al tiempo que instó a los empresarios y a las autoridades gubernamentales a poner en el centro de esta coyuntura  a los empleados y a sus familias, porque su única fuente de ingresos es su sueldo.

Ante la oposición de algunos sectores empresariales sobre el recién aprobado salarió mínimo, la UCA  expresó en un artículo de opinión que la nueva tabla salarial es un acto de justicia en beneficio de los trabajadores.

También considera que la forma en la que se decidió el aumento al salario mínimo no debería significar un conflicto entre las partes, si el fin beneficia directamente a los empleados.

“Si hay conciencia de la necesidad de incrementar el salario mínimo, no tiene sentido que se siga criticando el aumento, pues este es necesario y justo. Es cínico señalar con el dedo la cooptación de los trabajadores por parte del Gobierno cuando históricamente la representación laboral en el Consejo ha estado al servicio del sector empresarial”, indica el editorial de la UCA.

En la misma señala que la mayoría de los salarios en El Salvador no responden al costo de la canasta básica, ni les permiten a los trabajadores tener una vida digna a la que tienen derecho.

Asimismo considera que el actual aumento acordado por el Consejo Nacional de Salario Mínimo no resolverá definitivamente los problemas de los trabajadores, ni mucho menos los de la economía nacional, pero creen que es un paso importante en el camino hacia una mayor justicia social. 

“Como todos sabemos, los salarios mínimos se calculan con base en la canasta básica de alimentos, misma que en Guatemala es de 26 productos; Nicaragua, de 23; Honduras, de 30; Panamá, de 51; y Costa Rica, de 52, mientras que en el país la urbana consta de 22 productos y la rural apenas incluye 15”, indica el artículo.

Situación que, según lo expresa el editorial, ha posibilitado que El Salvador sea el país de la región, a excepción de Nicaragua, que paga los salarios mínimos más bajos y que estos no alcancen para cubrir el costo de la canasta básica real.

“Duele la insistencia de los sectores económicos más poderosos en mantener salarios injustos,  su negativa a aceptar un salario digno cuando en el país se genera mucha riqueza, la cual es acaparada por una minoría que mantiene niveles de vida escandalosos. Es perverso y anticristiano defender los intereses de pequeños grupos en contra de los de la mayoría y abogar por que se mantenga un orden de cosas que lleva a que muchos de nuestros hermanos no puedan cubrir sus necesidades fundamentales mientras una pequeña élite se enriquece con glotonería”, expresa el editorial. 

Según investigaciones realizadas por la UCA, el poder de compra del salario mínimo disminuyó en un 80% en los últimos 35 años. El Banco Mundial estima que un 25% de la población salvadoreña padece pobreza crónica, es decir, nació pobre y se mantendrá pobre hasta la muerte.

Además, sostiene que un 38% ha visto caer su nivel de vida y se encamina hacia la pobreza. Cifras semejantes revela el PNUD, que señala que el 35% vive en pobreza y un 45% está en situación de vulnerabilidad. 

Otras investigaciones realizadas por el mismo centro de estudios superiores revelan que la brecha entre la productividad y los salarios se ha ido ensanchando, lo que evidencia un aumento en las utilidades o ganancias de las grandes empresas.

Por tanto considera que no ofrecer un salario decente, como afirma el arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar Alas, es “injusto y de grado pecaminoso” además oponerse a una mejora clara del salario mínimo es hacerle daño al país, y atenta contra la vida del pobre al mantener la dinámica de exclusión, que es una de las fuentes de la violencia. 

Concluye que para las medianas y pequeñas empresas los aumentos implicarán un mayor esfuerzo, que las obligará a ser más creativas para garantizar su sostenibilidad  “sin embargo, ese esfuerzo valdrá la pena, contribuirá a poner en práctica los valores cristianos de fraternidad y solidaridad, y a poner en primer lugar la vida humana. Al final, ello redundará en una mayor capacidad y competitividad empresarial”, finaliza el artículo.

La Constitución dice en el artículo 38 que “este salario deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales del hogar del trabajador en el orden material, moral y cultural”. Un salario justo es la base para el reconocimiento de la igual dignidad de las personas, y ofrecer un salario digno debe ser la principal responsabilidad social de las empresas.



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