“El gobierno no necesita dar garantías porque no ha negociado”: Funes

Por César Villalona | 30 de marzo de 2012

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El presidente Funes hizo un llamado a aprovechar la coyuntura y establecer un pacto social contra la delincuencia.

Para poner fin a dos semanas de especulaciones el presidente Funes dijo enfáticamente “el gobierno no ha negociado, no negocia, ni va a negociar con las pandillas”. Sin esperar que ningún periodista lo preguntara, ahí estaba la respuesta que se estaba esperando como la primera frase de una conferencia que muchos medios buscaban para oír la versión del Presidente sobre la tregua entre pandillas en que medio la Iglesia Católica.

Acompañado por el Ministro de Seguridad y Justicia, David Munguía Payés, y su Vice-Ministro, Douglas Moreno, el Presidente de la República, Mauricio Funes salió al paso de las críticas y especulaciones sobre la participación del gobierno en la tregua de las pandillas que llevó a la reducción de homicidios

“El gobierno ha acompañado el esfuerzo de la iglesia Católica, pero no ha sido quién ha solicitado a los líderes pandilleros, ni ha pactado con las pandillas, ni mucho menos les ha pagado ninguna cantidad de dinero para que reduzcan los homicidios y así puedan hacerse efectivas las promesas que en su día hiciera Munguía Payés de reducir en un 30% el número de homicidios en el país”, enfatizó el Presidente.

Aunque el Ministro de Seguridad sentó postura en más de una ocasión los medios insistían en oír directamente del Presidente la versión oficial de los hechos. “La iniciativa ha sido de la Iglesia Católica, pero requería de algunas facilidades logísticas que sólo el Ministerio de Seguridad puede brindar”, reiteró el mandatario salvadoreño.

El presidente señaló que la tregua entre los grupos delincuenciales es una oportunidad para atacar integralmente el problema de la delincuencia, por eso hizo un llamado a establecer “un pacto consensuado con diversos actores sociales como iglesias, empresa privada, partidos políticos y academia” para atender este problema.

“El pacto de no violencia entre las pandillas no resuelve el problema delincuencial, pero abre una oportunidad de cambiar las estructuras que permitieron que este problema tomara las dimensiones que ahora tiene”, afirmaba Funes

Si bien la Iglesia Católica actuó a favor de disminuir el número de homicidios, queda pendiente el tema de extorsiones y narcomenudeo que son las actividades más rentables de las pandillas. Ahí es donde actuará el Gobierno para aprovechar  el alto al fuego.

Ahora la estrategia que plantea el jefe del Ejecutivo “es aumentar la inversión social en los municipios más pobres del país, que son donde los pandilleros reclutan a jóvenes y niños sin oportunidades para vivir, y es ahí donde se va a centrar los esfuerzos por cerrarles el semillero de donde se nutren los grupos delincuenciales”.

El presidente Funes denunció que actualmente  solo dos empresas tienen programas en los que contratan a pandilleros. Según el mandatario la falta de oportunidades de progreso y la discriminación impulsan a muchos a delinquir para sobrevivir, por eso demandó que el sector privado se involucre en iniciativas de reinserción, y señaló que algunas gremiales y partidos políticos tienen iniciativas que valdría la pena evaluar.

Por lo delicado del tema, Funes aclaró que los planes de seguridad del gobierno no se pueden estar debatiendo públicamente, ya que esto podría alertar a los grupos delincuenciales y estropear lo planificado y reiteró que esta tregua “no es el inicio de un proceso de negociación del gobierno con las pandillas", pero seguirán apoyando el proceso que la iglesia católica ha iniciado.