En el periodismo se ha naturalizado la práctica de recibir dádivas de distintos grupos de poder

Por José Mejía | 11 de septiembre de 2018

La Relatora de Libertad de Expresión de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), Angélica Cárcamo, afirmó que se ha naturalizado en el periodismo la práctica de recibir dádivas de distintos grupos de poder, estatales y empresas privadas desde el tiempo de la guerra, donde nació el término de "periodistas menteros”, que en ese entonces eran destacados comunicadores de radio.

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(Foto: Cortesía)

Para la Relatora es condenable el involucramiento de periodistas en la trama de corrupción del expresidente Elías Antonio Saca, que la Fiscalía no haya investigado dichos señalamientos y que los jueces también limiten el acceso a la prensa para informar sobre los casos de corrupción y los involucrados.

Sostiene que “un periodismo serio no puede vender la noticia, no es una mercancía, es un trabajo que sirve precisamente para combatir la corrupción”.

En ese sentido, señaló que “la Fiscalía al tener datos de un testigo criteriado que también han sido divulgados en investigaciones de dos periódicos digitales confirmando la participación de Jorge Hernández, Gabriel Trillos, Nacho Castillo, el ahora diputado Raúl Beltrán Bonilla, lo menos que debería hacer es abrir una investigación de oficio, porque al no hacerlo está permitiendo que esos periodistas que recibieron sobornos sigan impunes en los medios de comunicación, legitimando esa práctica”.

Asegura que se debe garantizar la presunción de inocencia y el ejercicio periodístico, “pero los periodistas no estamos exentos de investigaciones, no somos intocables y si hay antecedentes, si se mencionan varias veces en este caso la Fiscalía tendría que investigar. Los periodistas también nos debemos al escrutinio de la ciudadanía por nuestro trabajo”.

Añadió que cuando un periodista acepta una regalía por diferentes motivos, desde algo sencillo como un dólar o miles de dólares, otro contrato paralelo para trabajar en el gobierno -como pasó en el caso Saca- o que te den objetos como carros, casas que se rumora han recibido altos cargos de medios de comunicación escrita o las grandes cadenas de televisión es grave porque se abona a la corrupción en lugar de combatirla.

Cárcamo agrega que en esto también tienen que ver los mismos medios de comunicación, ya que la corrupción no sólo es un acto del periodista como tal, sino también de los medios, ya que en algunos casos ellos permiten esta situación.

“A mí me gustaría conocer las líneas políticas, manuales o códigos de ética, si es que los tienen, de los medios tradicionales y qué tipo de sanciones implementan para no permitir estas prácticas, de igual forma, conocer cómo garantizan que sus periodistas tengan un salario digno y que no se vean en la necesidad de tener otros ingresos que afecten el contenido informacional de un medio”, cuestionó la periodista.

Por estos casos APES está pensando proponer la figura del “Ombudsman” u “Ombudswoman”, que revise y analice los contenidos que producen los distintos medios de comunicación, qué tanto las grandes empresas mediáticas están respondiendo a la realidad o están teniendo convenios con grupos de poder, estatales o privados, y si están creando noticias para favorecer los intereses de dichos grupos.

Para Cárcamo, “estas prácticas son condenables y atentan contra la democracia porque qué tipo de periodismo podés ejercer si los medios también lo permiten, si los editores están realizando estas prácticas, por eso se debe contar con un código de ética que se cumpla y respete”.

Señaló que este tema es uno de los grandes retos que se tiene en la propuesta de Ley de Protección al Periodista elaborada desde APES para fortalecer al gremio y se rompa con estas prácticas que hasta el momento han sido impunes y se han sumado a los actos de corrupción de los grupos de poder y de gobiernos en turno.

Para la comunicadora debe existir sanciones, protocolos y documentos que regulen el ejercicio periodístico y no permitan las irregularidades de este tipo.

Cárcamo también llamó a las academias, escuelas y departamentos de periodismo a fortalecer la ética en la formación profesional, ya que no todas imparten esa materia y en algunas que la dan quizás sea necesario mejorar el enfoque, “no sólo explicando que la ética es algo que depende de uno, sino recalcar la importancia que de eso depende el periodismo”.

APES registra que en los últimos años se ha detectado en las academias que sólo están tecnificando a los jóvenes para que trabajen en los medios haciendo las notas de último momento, sin profundizar ni analizar nada, sólo dominando las tecnologías, que no está mal, pero no se trata sólo de preparar mano de obra barata y que vayan a dar su trabajo por 5 años y que luego los desechen como ocurre hoy en diversos medios.

Concluye que ante esa precarización laboral también se va a encontrar a muchos periodistas que por su necesidad están recibiendo dádivas, porque las empresas mediáticas no les dan las mejores condiciones laborales.

Finalmente, debido a que en El Salvador existe una gran vinculación de los medios de comunicación con grupos de poder y también existe una crisis en el ejercicio periodístico, APES sugiere que es necesario crear figuras como la ya mencionada del Ombudsman y también los observatorios de medios que la Procuraduría de Derechos Humanos pudiese dirigir o tener un enlace directo para hacer pronunciamientos, denuncias, investigaciones y análisis de los contenidos que la ciudadanía consume, ya que hay mucha manipulación de la información y de eso nadie habla ni la protege.