Masacre estudiantil…perdón “heridos en manifestación”

Por César Villalona | 31 de julio de 2012

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[caption id="attachment_4417" align="alignnone" width="900"] Titular de El Diario de Hoy del 31 de julio de 1975 (Foto: José Mejía)
La masacre estudiantil del 30 de julio de 1975 sólo está en la memoria de quiénes sobrevivieron y en la de los que oyeron al atardecer los rumores de lo que ocurrió en la 25 avenida norte, frente al Seguro; los demás sólo conocen las noticias de los periódicos que minimizaron los hechos a la dispersión de una manifestación.
A 37 años de dicha masacre, hablar y transparentar esa historia sigue siendo una deuda.

En 1975, los 2 principales periódicos del país aún no integraban el color al cien por ciento en sus páginas, pero la impresión en El Diario de Hoy era más nítida y tenía mejor registro que la de su competencia La Prensa Gráfica.

En lo que lograron coincidir ambos matutinos el 30 de julio de 1975 fue que lo que muchos salvadoreños vieron como una masacre, ambos medios lo vieron con una simpleza de “La policía dispersó manifestación” y “Heridos ayer en manifestación”. Esos fueron sus titulares el 31 julio.

Los muertos, heridos y desaparecidos no existieron para los medios de la época.

Ninguno de estos 2 medios informó de los 11 muertos que provocó el ataque con tanquetas militares, al menos 80 desaparecidos y gran cantidad de heridos por la balacera que se produjo a la altura del paso a desnivel de lo que en ese entonces era la tercera calle poniente.

Al revisar la historia nos preguntamos, cómo un militar no se midió frente a la comunidad internacional para realizar una masacre contra civiles en medio de la pomposidad del evento “Miss Universo” que se realizó en esos mismos días en nuestro país y cómo en ese entonces ningún editorial de medio escrito dedicó ni un breve artículo de opinión a dicho crimen.

La represión fue brutal a pesar de que 5 días antes, el 25 de julio, los Obispos de El Salvador en una misiva publicada en La Prensa Gráfica exhortaban a las autoridades civiles y militares a “que no se tolere ni se autorice en forma alguna, ningún tipo de actos represivos que violenten la integridad física de las personas y cualquier otro de sus derechos fundamentales”.

El 28 de julio el Presidente Molina pedía perdón por no poder asistir a la misa de las fiestas julias y para justificar la represión previa del 25 de julio en el campus de Occidente de la Universidad de El Salvador.

Molina negaba haber invadido el campus de occidente y justificaba la represión contra los estudiantes afirmando que “los cuerpos de seguridad destacados en Santa Ana adoptaron disposiciones encaminadas a impedir un desfile bufo, porque se tenía conocimiento anticipado de que por medio de esa manifestación callejera se ofendería el pudor y las buenas costumbres del pueblo santaneco”.

Ese mismo día, una nota de periódico hacía alusión que el concurso de Miss Universo significaba un “despegue” como factor de desarrollo turístico de El Salvador, según las impresiones del gerente en ese entonces, del Instituto Salvadoreño de Turismo, Jorge Saguer Saprissa.

“(El Salvador) entra hoy en una etapa vigorizada de post promoción a nivel internacional a fin de no perder la imagen de nuestro país que fue localizado geográficamente ante más de 500  millones de televidentes durante 2 horas en el desarrollo del concurso” afirmaba Saguer Saprissa.

Y en unas páginas, posteriores a la noticia, Miss Universo 75, departía hamburguesas con Roberto Bukele y los empleados del restaurante que él dirigía.

El campus central de la UES quería solidarizarse con los estudiantes censurados y reprimidos en Santa Ana y por eso se organizó la protesta del 30 de julio.

Los testimonios de algunos sobrevivientes tampoco han tenido su espacio para cristalizar el miedo, la angustia y el deseo de clarificar ese hecho, de saber por qué un presidente, el coronel Arturo Armando Molina, permitió el uso brutal de la violencia para reprimir una manifestación estudiantil pasando tanquetas por encima de la multitud, para reprender a los estudiantes por la burla y crítica que hicieron en un show bufo preparado en Santa Ana durante la celebración de las fiestas julias.

“Yo fui testigo de esa masacre” me dice el bibliotecario que nos facilitó los maltrechos periódicos que guardan  la memoria histórica de un hecho aún opaco para la ciudadanía.

Y nos puede contar un poco más de cómo fue esa experiencia, le preguntamos para poder tener un testimonio de viva voz sobre el hecho.

Abre los ojos y, como ya es costumbre en estos tiempos, se asusta cuando ve la cámara y la grabadora que íbamos acercando para que narrara su experiencia  y con una mueca en sus labios como sonrisa, se retracta y dice: “no, no, no, si yo iba saliendo del Hospital Rosales de pasar consulta y cuando oí la balacera salí corriendo hacia el otro lado y ya no vi  nada”.

Sólo la tradición oral de nuestros padres y madres conserva algunas memorias de los hechos “sólo oímos los ruidos de las tanquetas y sirenas y luego de que habían disparado llevaron grandes pipas de agua para lavar la sangre y todos los rastros de los muertos para que al día siguiente no se viera nada”, nos comenta una señora que también prefiere el anonimato para contar su recuerdo.

La magistrada Mirna Perla, una de las sobrevivientes de dicha masacre, también recuerda cómo tuvo el valor de tirarse desde el paso a desnivel hacia el vacío para salvarse, “por eso tiene la rodilla fracturada” nos menciona Paul Fortis, otro testigo de la masacre.

Mezclar a Miss Universo con una manifestación estudiantil era feo, pero también era desagradable, mezclar uno de los concursos de belleza más populares en el mundo con la desigualdad social que se había incrementado en El Salvador de los 70´s y la represión militar hacia los sectores empobrecidos.

Orientar recursos para hacer en el país un certamen de belleza carísimo mientras el pueblo tenía tantas necesidades, fue la indignación de muchos.

El miércoles por la tarde, la sangre, heridos y desaparecidos habían sido lavados por pipas y la imagen de El Salvador seguía intacta.

[caption id="attachment_4418" align="alignnone" width="682"] Titular de La Prensa Gráfica el 31 de julio de 1975 (Foto: José Mejía)

[caption id="attachment_4419" align="alignnone" width="900"] Nota del Presidnte Molina justificando la intervención en el campus de la UES de Santa Ana y la censura del Show Bufo (Foto: José Mejía)

[caption id="attachment_4420" align="alignnone" width="900"] Única página de El Diario de Hoy que se dedicó para hablar de la manifestación estudiantil. (Foto: José Mejía)

[caption id="attachment_4422" align="alignnone" width="682"] Anuncio publicitario promocionando la imagen de El Salvador a través del concurso mis unvierso, 1975. (Foto: José Mejía)